mardi 27 décembre 2016

EL CULTURAL∕ Bob DYLAN, Premio Nobel de Literatura 2016

Bob DYLAN, Premio Nobel de Literatura 2016
Por EL CULTURAL

El cantautor estadounidense ha recibido el máximo galardón literario del mundo "por haber creado un nuevo modo de expresión poética integrada en la gran tradición de la canción americana"

En los últimos años el nombre de Bob Dylan sonaba con fuerza como candidato al Premio Nobel de Literatura, pero este año ya no figuraba en los primeros puestos de las quinielas. No obstante, Sara Danius, secretaria permanente de la Academia Sueca y miembro del comité que concede el premio, ha asombrado a todos los presentes en la sala este jueves al leer en voz alta su nombre como ganador del máximo galardón literario del mundo "por haber creado un nuevo modo de expresión poética integrada en la gran tradición de la canción americana".

"Es un gran poeta que entronca con la tradición del idioma inglés. Lleva 54 años reinventándose constantemente", ha opinado la secretaria del comité minutos después de anunciar el premio. "Su disco de 1966 Blonde on Blonde está lleno de clásicos, es un extraordinario ejemplo de su brillante capacidad para rimar, para escribir estribillos y de su pensamiento pictórico".

Robert Allen Zimmerman (Duluth, Minnesota, 1941), más conocido como Bob Dylan, ha sido uno de los músicos más influyentes del siglo XX, tanto en Estados Unidos como en el mundo entero. A lo largo de su carrera ha lanzado más de 40 discos y canciones como Like A Rolling Stone, Blowin' In The Wind, The Times They Are a-Changin' y A Hard Rain's a-Gonna Fall forman parte del cancionero esencial de varias generaciones. También es el responsable de la electrificación del blues, cuando se atrevió a dar su primer concierto con guitarra eléctrica en el Festival de Newport de 1965. Con este gesto, criticado por muchos en aquel momento, insertó la tradición de la canción americana en la modernidad.

Bob Dylan lleva el compromiso con la poesía en su nombre artístico, que escogió en honor al poeta galés Dylan Thomas. Desde sus comienzos, el cantautor ha tratado con gran aliento poético temas sociales y filosóficos en sus canciones, cuyas letras han sido editadas en formato libro en numerosas ocasiones. Ha recibido innumerables premios por su trayectoria musical y ha sido distinguido con doctorados honoríficos en música por la Universidad de Princeton y otras, así como la Orden de las Artes y las Letras de Francia en 1990, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2007; el premio Pulitzer Special Citation en 2008; y la Medalla Nacional de Artes de Estados Unidos en 2009.

Dylan nació en el seno de una familia judía de clase media y se crio en la ciudad de Hibbing. De adolescente tocó en varias bandas y con el tiempo su interés por la música se hizo más profundo, con una especial pasión por el folk americano y el blues. Uno de sus ídolos era el cantante de folk Woody Guthrie. También le influyeron los primeros artistas de la Generación Beat y los poetas modernistas.

El músico y poeta se mudó a Nueva York con 20 años y empezó a actuar en clubs y cafés del barrio de Greenwich Village. Conoció al productor John Hammond y firmó con él un contrato para lanzar su álbum de debut, Bob Dylan (1962). En los siguientes años grabó varios discos que tuvieron un impacto enorme en la música popular, como Bringing It All Back Home y Highway 61 Revisited, en 1965; Blonde On Blonde, en 1966; y Blood On The Tracks, en 1975. En las siguientes décadas siguió grabando discos, entre los que destacan Oh Mercy (1989), Time Out Of Mind (1997) y Modern Times (2006).

Dylan ha demostrado su versatilidad como artista en otras disciplinas como pintor, actor y guionista. Además de su amplia producción de discos, ha publicado trabajos experimentales como Tarantula (1971) y la colección Writings and Drawings (1973).

También ha escrito su autobiografía Crónicas (2004), en la que relata sus memorias de su época temprana en Nueva York y en la que provee destellos de su vida en el centro de la cultura popular. Desde finales de los ochenta, Bob Dylan ha girado constantemente con su "Never-Ending Tour". Dylan tiene el estatus de icono. Su influencia en la música contemporánea es profunda, y se han publicado incontables libros sobre su vida y su obra.

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El discurso de Bob Dylan en los Nobel 2016 (en español)
11∕12∕2016

Al final no se presentó en la gala de entrega de los Premios Nobel, celebrada ayer en Estocolmo, pero Bob Dylan preparó un discurso para agradecer su Nobel de Literatura. Lo acabó leyendo en su nombre la embajadora de Estados Unidos en Suecia, Azita Raji. Lo traducimos íntegro del inglés al español:

«Buenas noches a todos. Extiendo mi más afectuoso saludo a los miembros de la Academia de Suecia y a todos los invitados de excepción presentes esta noche.

Siento no poder estar esta noche con ustedes en persona, pero, por favor, sepan que estoy sin duda con ustedes en espíritu y me siento honrado por haber recibido un premio tan prestigioso. Haber sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura es algo que nunca podría haber imaginado o previsto. Desde edad temprana, me he familiarizado y he leído y absorbido el trabajo de aquellos que fueron señalados con tal distinción: Kipling, Shaw, Thomas Mann, Pearl Buck, Albert Camus, Hemingway. Estos gigantes de la literatura y sus trabajos que se enseñan en las aulas, que se guardan en bibliotecas por todo el mundo y de los que se habla en tono reverente me han causado siempre una gran impresión. Que yo ahora me una a los nombres de una lista así supera, de verdad, cualquier palabra.

No sé si estos hombres y mujeres pensaron alguna vez en el honor de ganar un premio Nobel, pero supongo que cualquier persona del mundo que escriba un libro, un poema, o una obra pueda albergar ese sueño secreto muy adentro. Estaría probablemente enterrado tan hondo que ni siquiera sabrían que está ahí.

Si alguien me hubiera dicho que tenía la más mínima posibilidad de ganar el Premio Nobel, habría pensado que tendría las mismas posibilidades de poner un pie en la Luna. De hecho, durante el año en que nací y unos años después, no hubo nadie en el mundo que fuera considerado lo suficientemente bueno como para ganar este Premio Nobel. Así que reconozco que estoy, cuanto menos, en una compañía muy rara.

Estaba fuera de gira cuando recibí esta sorprendente noticia, y me llevó más de unos pocos minutos procesarla adecuadamente. Empecé a pensar en William Shakespeare, la gran figura literaria. Quiero pensar que él mismo se consideraba un dramaturgo. El pensamiento de que estaba escribiendo literatura no podía haber entrado en su cabeza. Sus palabras fueron escritas para un escenario. Pensadas para ser habladas, no leídas. Cuando estaba escribiendo Hamlet, estoy seguro de que estaba pensando en muchas cosas: “¿Quiénes son los actores apropiados para estos papeles?”, “¿Cómo debe ser representado esto?”, “¿Quiero que esto se desarrolle en Dinamarca?”. Su visión creativa y ambiciones estaban por delante de cualquier cosa en su mente, pero también había otras cosas más mundanas que había que considerar y de las que hacerse cargo. “¿Hemos logrado la financiación suficiente?”, “¿Hay suficientes asientos para mis patrocinadores?”, “¿Dónde puedo conseguir un cráneo humano?”. Apostaría que lo más lejano en la cabeza de Shakespeare era la pregunta “¿Es esto literatura?”.

Cuando empecé a componer canciones de adolescente, e incluso cuando empecé a conseguir algo de renombre por mis habilidades, mis aspiraciones para aquellas canciones nunca fueron mucho más lejos. Pensaba que podían ser escuchadas en coffee houses o bares, quizá más adelante en lugares como el Carnegie Hall, o el Palladium de Londres. Si estuviera pensando en grande, quizá podía imaginarme grabando un disco y escuchar mis canciones en la radio. Ése era el verdadero gran premio dentro de mi cabeza. Grabar discos y escuchar mis canciones en la radio significaba que estaba llegando a una gran audiencia y que quizá podría seguir haciendo lo que me propuse hacer.

Bueno, llevo haciendo lo que me propuse hacer por mucho tiempo ya. He grabado docenas de discos y he tocado miles de conciertos por todo el mundo. Pero son mis canciones el centro vital de casi todo lo que hago. Parece que encontraron un lugar en las vidas de tantas personas y en tan diferentes culturas, y me siento muy agradecido por eso.

Pero hay una cosa que debo decir. Como intérprete, he tocado para 50.000 personas y para 50 personas, y puedo asegurarles que es más difícil tocar para 50 personas. 50.000 personas son como una sola persona, y no es así cuando hay 50. Toda persona tiene una identidad separada, individual, un mundo dentro de sí misma. Pueden percibir las cosas de manera más clara. Tu honestidad y cómo se relaciona con la profundidad de tu talento se pone a prueba. El hecho de que el jurado del Nobel sea tan pequeño no es cosa de poco para mí.

Pero, como Shakespeare, estoy a menudo ocupado con la búsqueda de mis esfuerzos creativos y haciéndome cargo de todos los aspectos mundanos de la vida. “¿Quiénes son los mejores músicos para estas canciones?”, ¿”Estoy grabando esto en el estudio apropiado?”, “¿Está esta canción en la nota adecuada?”. Algunas cosas nunca cambian, incluso en 400 años.

Ni una vez he tenido tiempo para preguntarme a mí mismo, “¿Son estas canciones literatura?”.

Así que agradezco a la Academia Sueca tanto por tomarse el tiempo de considerar esa misma pregunta como para, finalmente, ofrecer tal maravillosa respuesta.

Mis mejores deseos para todos,

Bob Dylan»


Articulo: http://www.elcultural.com 13/10/2016

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