dimanche 12 octobre 2014

Premio Nobel de Literatura 2014/Patrick MODIANO

Premio Nobel de Literatura 2014 
Patrick MODIANO:
"Tengo la impresión de que llevo 45 años escribiendo el mismo libro"
Por ELCULTURAL.es 

El Premio Nobel francés, emocionado y sorprendido, ha dado una rueda de prensa en la sede de su editorial en París.

"Estaba paseando por los Jardines de Luxemburgo cuando me he enterado. Mi hija ha sido la que me ha avisado, me ha llamado al móvil", comentó esta mañana el nuevo Premio Nobel de Literatura tras haber sido galardonado. El escritor francés Patrick Modiano se mostró visiblemente sorprendido y reiteró en rueda de prensa que "escribir es una actividad solitaria" donde el escritor está protegido de sus lectores. "Cuando escribes un libro, te escondes detrás de él", declaró Modiano, según recogen las agencias, en la sede parisina de su editorial, Gallimard, en la que insistió en que no se esperaba "en absoluto" que la Academia Sueca le otorgara el Premio Nobel, que dedicó a su nieto sueco.

"No he tenido tiempo de conocer las razones para elegirme", confesó el escritor, de 69 años, en una comparecencia en la que confirmó su reputación de hombre tímido y en la que insistió en que no había tenido tiempo para asimilar lo "abstracto" e "irreal" de la concesión del premio. El escritor francés comentó que a quien recomienda su último libro es a aquellos que jamás han leido nada suyo."Uno tiene una visión confusa de los libros que escribe. Sobre todo, porque tengo la impresión que llevo 45 años escribiendo el mismo libro", declaró el autor, que dedicó el galardón a su nieto sueco.

Con las cejas apretadas sobre la montura negra de sus gafas y gesticulando efusivamente, Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) insistió en que "escribir es un actividad solitaria". "Estamos acostumbrados a una especie de soledad", agregó el decimoquinto nobel francés de literatura, quien comentó que "es más fácil hablar de los otros" que de uno mismo. "El tiempo va cada vez más rápido para las actividades que necesitan un poco de tiempo", agregó el autor deTrilogía de la ocupación o Calle de las tiendas oscuras, Premio Goncourt de novela en 1978. 

El escritor, que no figuraba entre los principales favoritos de este año para llevarse el galardón sueco, se inscribió en "una generación de transición, más sensible a los cambios" que los escritores del siglo XIX, cuando el ritmo de los acontecimientos era más sosegado. "Intentamos traducir eso (...), traducir la angustia contemporánea", dijo el escritor, que reconoció que la literatura "también puede ser una especie de refugio" donde el creador se comporta "como un ciclista que continúa (pedaleando) sin tener muy claro lo que representa" su camino.

Sin decantarse por un autor, un libro o una corriente entre sus influencias, porque le resultaría muy complicado citar todos los libros que le han marcado "desde la infancia o la adolescencia", Modiano sí se refirió a Albert Camus, ganador del Nobel en 1957, autor al que admira y con quien ahora comparte palmarés en la Academia Sueca. 

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Patrick MODIANO, literatura en estado puro
Por Germán GULLÓN 

Dos nombres destacaban entre los candidatos para el premio Nobel 2014 por su poder literario, el del norteamericano Philip Roth (1933) y el del francés Patrick Modiano (1945). Representantes de maneras opuestas de escribir la realidad de nuestro tiempo. Roth utiliza personajes bien definidos, diseñados con un verbo y una pluma afilados en la claridad de la expresión, mientras apenas reconocemos el perfil de los seres de ficción creados por Modiano, pues los conocemos perdidos en el humo de los cafés del siglo pasado.

Y si los escuchamos hablar, les oímos balbucear, tardan en expresarse. No es porque duden sobre sus ideas, sino porque entienden que la realidad presente, el pasado, lo que nos rodea, jamás ofrece un perfil claro.Todo parece sencillo para el optimista, para las personas superficiales, pero en verdad la vida resulta siempre compleja. Y quizás aquí resida la genialidad de este nuevo premio Nobel, que sabe contar mostrando los claroscuros del mundo, de la vida.

Otro aspecto definitorio de su personalidad literaria es su calidad como artista del recuerdo. Sus cerca de treinta novelas poseen una enorme profundidad humana, y sus protagonistas no son gentes excesivamente racionales ni emocionales, sino personajes de ficción que visitan su pasado. Modiano recrea en sus textos un ayer relacionado con hechos ocurridos en torno a la Segunda Guerra Mundial, con la familia y los amigos, con París, que supone una búsqueda entre los recuerdos del tiempo pasado destinada a encontrar una clave sobre cómo somos. Sus personajes se afanan en encontrar puntos de apoyo, asideros sobre los que construir una identidad propia. Suele achacarse esta característica de la obra de Modiano a su biografía, nacido del matrimonio de un padre italiano y judío y de una madre belga, que se conocieron durante la ocupación nazi en París. Así el joven Modiano tuvo que confrontar el pasado familiar, que llevaba a cuestas, y para nuestra suerte dedicó su vida a poner sus inquietudes en letras de molde.

Sus primeras novelas, El lugar de la estrella (1968), La ronda de noche (1969) yLos paseos dela circunvalación (1972), van dedicadas a la guerra. El protagonista de la primera introduce a un joven judío que trata de reconstruir la vida de sus padres durante la ocupación alemana de París. La estupenda perspectiva satírica con la que contempla el antisemitismo atrajo la atención de los lectores, al igual que su original empleo de la lengua, hecha de frases breves, casi telegráficas. En español tendríamos que pensar en la lengua de La colmena de Cela. La obra de ese primer Cela y de Modiano despide un parecido aroma existencialista.

Las memorias, el pasado, los encuentros de los amigos en el café, todo ello, como ha dicho el propio autor, constituye el núcleo de sus obras, que parecen siempre la misma, desde la primera a la última, La hierba de las noches (2012).Calle de las tiendas oscuras (1978), novela con la que ganó el premio Goncourt, me parece una muestra clásica de la narrativa del reciente premio Nobel. Guy Roland, el protagonista, un detective jubilado, emprende una búsqueda casi imposible, la de reconstruir su identidad, realizando un viaje al pasado, que acabará mostrando la entidad de un yo evanescente en un tiempo perdido. En fin, la obra de Modiano ejerce siempre un efecto terapéutico sobre los lectores. Su presentación de los horrores de una parte de la historia francesa, de la segunda guerra mundial, de Pétain, de la discriminación, ya ha ayudado a cicatrizar muchas heridas en su audiencia francesa.

Modiano es un intelectual que huye de la publicidad. No le gusta conceder entrevistas, probablemente porque deja que sus libros hablen por él. Sus textos son como anclas personales, modos de fijar en un momento ese flujo de claroscuros que constituye nuestra vida. Así, Modiano da voz en su obra a nuestra inherente incertidumbre, la búsqueda perpetua de un momento de paz, de saber de qué vamos, de la felicidad, que llega un instante para desaparecer al siguiente. 

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Las brumas de Patrick MODIANO
Por Manuel HIDALGO

Si no recuerdo mal, la última novela que leí de Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) fue Un circo pasa (1992), rescatada por Cabaret Voltaire, sobre la que hice un comentario aquí mismo un año y pico atrás.

Sabido es que los grandes artistas tienen unas constantes y un mundo –estilo, temas- que se repiten. Y Modiano es uno de ellos. ¡Y hasta qué punto! Todo lo que escribí sobre Un circo pasapodría repetirlo, casi palabra por palabra, a propósito de La hierba de las noches (2012), que ahora edita Anagrama.

Veinte años separan ambos libros, y las coincidencias son muchísimas, empezando, y no es lo de menos, por la base argumental: Jean, un chico muy joven que comienza a escribir, conoce a Dannie, una veinteañera misteriosa. Ella está metida en algo oscuro –“un asunto muy feo”-, pero él sigue sus pasos, la acompaña en idas y venidas por París mientras, se supone, que viven una historia de amor que permanece tan en “off” como las actividades delictivas de un grupo de amigos y conocidos de ella, probablemente vinculados al secuestro y asesinato del político marroquí Ben Barka.

Otra vez, una historia de amor y una historia criminal entrelazadas, pero sin mostrar todo su rostro y entidad, envueltas en la bruma y contempladas –y contadas- desde la mirada alusiva y elusiva propia de Modiano y que tanto admiramos sus lectores: la levedad unida al peso.

Todo podría ser un sueño, como sugiere el narrador en primera persona, de no ser porque Jean anotó sinópticamente nombres, lugares y hechos en una libreta negra, que juega un gran papel literario, estilístico, en el libro.

Parece, una vez más, que el sutil hilo argumental y la tenue trama no son sino un pretexto para recorrer y retratar un París sesentero y una juventud en tránsito como un estado de ánimo y del alma, más bien triste y melancólico.

Modiano señala obsesivamente, con una concreción que no emplea para la historia, las calles, los hoteles, los edificios, los parques, los bares, los restaurantes y las estaciones de metro en los que transcurren las citas y los encuentros, ese permanente ir y venir bajo la luz del verano o del invierno, bajo el calor sofocante o la nevada y la lluvia. El resultado es el acostumbrado: lo que atrapa y seduce no es el etéreo argumento, aunque el lector mantenga vivas sus expectativas de aclaraciones reveladoras y de acontecimientos concluyentes, sino la atmósfera envolvente y la atracción hipnótica hacia algo que puede acabar en nada, siendo esa nada –con la maestría del estilo- un todo rebosante de ideas y sensaciones.

Modiano me ha vuelto a cautivar. Esa es la palabra, porque Modiano siempre nos lleva a un estado de encantamiento, casi de suspensión del juicio. No obstante, creo que hay en La hierba de las noches dos elementos vinculados un tanto forzados y que no dan el juego previsto. Me refiero a un discurso explícito y reiterado sobre la inmovilidad, la confusión y las vías paralelas del tiempo y a la evocación de ciertos personajes del siglo XVIII sobre los que Jean investiga para un libro. A mi juicio, lo segundo, sobre todo, no le hace falta a esta novela, y menos con la pretensión de que tales personajes lleguen a ser tan presentes y reales para Jean como aquellos que verdaderamente trata, eso sí, en la penumbra.

Como sucedía en Un circo pasa, Jean no se hace demasiadas preguntas sobre Dannie, o acepta que queden sin responder, o incluso no atiende a las contadas y vagas respuestas de la chica. La ama, y la acepta como es, y acepta su entorno, aunque se sienta intrigado.

Esa posición se concreta, más o menos, en estas líneas: “¿Tenemos derecho a juzgar a los que queremos? Si los queremos, será por algo y ese algo nos prohíbe que los juzguemos. ¿O no?”.

En el amor y en la amistad, no juzgar al ser querido. Es una posición moral que, paradójicamente –o no tanto-, consiste en suspender el juicio moral que los actos del otro podrían suscitar. Quizás es, también, la posición que Patrick Modiano tiene hacia sus personajes.

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Los otros premios Nobel
La lista de los Nobel traza un recorrido por la literatura fundamental del siglo XX
Por Alberto GORDO 

Lo tienen quince franceses. Once escritores de habla hispana. Lo tiene Churchill, pero no lo tiene Joyce. Ni Pessoa, ni Borges, ni Tolstoi, ni Nabokov, ni Cheever, ni Carver, ni Wilde, ni Proust. Pero lo tienen Shaw, Thomas Mann, Faulkner, Eliot, Camus o Steinbeck. Irlanda, con 4,5 millones de habitantes, tiene cuatro. La lengua más laureada es el inglés, con veintiocho, seguida del francés (catorce) y el alemán (doce). Dos lo han rechazado: uno porque quiso (Sartre) y, el otro, porque le obligaron (Pasternak).

El sistema es sencillo, pero no precisamente transparente. Dieciocho señores de la Academia Sueca proponen a sus candidatos y, a la vez, recogen propuestas de anteriores ganadores y academias internacionales. Hay un primer corte tras el que la lista se queda en veinte y, después, una segunda selección que la deja en cinco. Esto ocurre antes del verano, periodo durante el cual los académicos elaboran pormenorizados informes acerca de los candidatos. Tras el verano se reúnen y debaten. Y todo para dejar sus disquisiciones en la anemia de una sola frase, un juicio, un porqué: de lo que dicen allí, tras las puertas blancas, nada se sabe hasta cincuenta años después, y ese es, precisamente, uno de sus encantos.

La lista, se dice, es irregular, cruel, políticamente correcta, pero en ella están algunos de los más grandes escritores del siglo XX y de lo que llevamos del XXI. Y el último es un francés, como el primero. 

Estos son, hasta hoy, los ganadores:

1901- Sully Prudhomme (Francia, 1839-1907) 
1902- Theodor Mommsen (Alemania, 1817-1903) 
1903- Bjornstjerne Bjornson (Noruega, 1832-1910)
1904- Frédéric Mistral (Francia, 1830-1914); José Echegaray (España) 
1905- Henryk Sienkiewicz (Polonia, 1846-1916)
1906- Giousue Carducci (Italia, 1835-1907) 
1907- Rudyard Kipling (Gran Bretaña, 1865-1936)
1908- Rudolf Eucken (Alemania, 1846-1926) 
1909- Selma Lagerlof (Suecia, 1858-1940) 
1910- Paul von Heyse (Alemania, 1830-1914) 
1911- Maurice Maeterlinck (Bélgica, 1862-1949) 
1912- Gerhart Hauptmann (Alemania, 1862-1946) 
1913- Rabindranath Tagore (India, 1861-1941) 
1914- No concedido a causa de la Primera Guerra Mundial.
1915- Romain Rolland (Francia, 1866-1944) 
1916- Verner Von Heidenstam (Suecia, 1859-1940)
1917- Karl Gjellerup (Dinamarca, 1857-1919); Henrik Pontoppidan (1857-1943)
1918- No concedido a causa de la Primera Guerra Mundial.
1919- Carl Spitteler (Suiza, 1845-1924) 
1920- Knut Hamsun (Noruega, 1859-1952) 
1921- Anatole France (Francia, 1844-1924) 
1922- Jacinto Benavente (España, 1866-1954) 
1923- William Butler Yeats (Irlanda, 1865-1939)
1924- Wladyslaw Reymont (Polonia, 1868-1925) 
1925- George Bernard Shaw (Irlanda, 1856-1950) 
1926- Grazia Deledda (Italia, 1871-1936) 
1927- Henri Bergson (Francia, 1859-1941) 
1928- Sigrid Undset (Noruega, 1882-1949) 
1929- Thomas Mann (Alemania, 1875-1955) 
1930- Sinclair Lewis (EEUU, 1885-1951) 
1931- Erik Axel Karlfeldt (Suecia, 1864-1931) 
1932- John Galsworthy (Gran Bretaña, 1867-1933) 
1933- Ivan Bunin (URSS, 1870-1953) 
1934- Luigi Pirandello (Italia, 1867-1936) 
1935- No entregado.
1936- Eugene O Neill (EEUU, 1888-1953)
1937- Roger Martin du Gard (Francia, 1881-1958)
1938- Pearl S. Buck (EEUU, 1892-1973) 
1939- Frans Eemil Sillanpaa (Finlandia, 1888-1964)
1940- No concedido por la Segunda Guerra Mundial.
1941- No concedido por la Segunda Guerra Mundial.
1942- No concedido por la Segunda Guerra Mundial. 
1943- No concedido por la Segunda Guerra Mundial. 
1944- Johannes Vilhem Jensen (Dinamarca, 1873-1950) 
1945- Gabriela Mistral (Chile, 1889-1957) 
1946- Hermann Hesse (Alemania, 1877-1962) 
1947- Andre Gide (Francia, 1869-1951) 
1948- T. S. Eliot (Gran Bretaña, 1888-1965) 
1949- William Faulkner (EEUU, 1897-1962) 
1950- Bertrand Russell (Gran Bretaña, 1872-1970) 
1951- Par Lagerkvist (Suecia, 1891-1974) 
1952- Francois Mauriac (Francia, 1885-1970) 
1953- Winston Churchill (Gran Bretaña, 1874-1965) 
1954- Ernest Hemingway (EEUU, 1899-1961) 
1955- Halldor Laxness (Islandia, 1902-1998) 
1956- Juan Ramón Jiménez (España, 1881-1959) 
1957- Albert Camus (Francia, 1913-1960)
1958- Boris Pasternak (URSS, 1890-1960) 
1959- Salvatore Quasimodo (Italia, 1901-1968) 
1960- Saint-John Perse (Francia, 1887-1975) 
1961- Ivo Andric (Yugoslavia, 1892-1975) 
1962- John Steinbeck (EEUU, 1902-1968) 
1963- Georgos Seferis (Grecia, 1900-1971) 
1964- Jean Paul Sartre (Francia, 1905-1980) 
1965- Mijail Sholojov (URSS, 1905-1984) 
1966- Samuel Yosef Agnon (Israel, 1888-1970); Nelly Sachs (1891-1970) 
1967- Miguel Angel Asturias (Guatemala, 1899-1974) 
1968- Yasunari Kawabata (Japón, 1899-1972) 
1969- Samuel Beckett (Irlanda, 1906-1989) 
1970- Alexandr Solzhenitsin (URSS, 1918-2008) 
1971- Pablo Neruda (Chile, 1904-1973) 
1972- Heinrich Boll (Alemania, 1917-1985)
1973- Patrick White (Australia, 1912-1990) 
1974- Eyvind Johnson (Suecia, 1900-1976); Harry Martinson (1904-1978) 
1975- Eugenio Montale (Italia, 1896-1981) 
1976- Saul Bellow (EEUU, 1915-2005) 
1977- Vicente Aleixandre (España, 1896-1984)
1978- Isaac Bashevis Singer (EEUU, 1904-1991) 
1979- Odysseus Elytis (Grecia, 1911-1996) 
1980- Czeslaw Milosz (Polonia, 1911-2004) 
1981- Elias Canetti (Bulgaria, 1905-1994) 
1982- Gabriel García Márquez (Colombia, 1927-2014)
1983- William Golding (Gran Bretaña, 1911-1993) 
1984- Jaroslav Seifert (Checoslovaquia, 1901-1986) 
1985- Claude Simon (Francia, 1913-2005) 
1986- Wole Soyinka (Nigeria, 1934) 
1987- Joseph Brodsky (EEUU, 1940-1996) 
1988- Naguib Mahfuz (Egipto, 1911-2006) 
1989- Camilo José Cela (España, 1916-2002) 
1990- Octavio Paz (México, 1914-1998) 
1991- Nadine Gordimer (Sudáfrica, 1923-2014) 
1992- Derek Walcott (Santa Lucía, 1930) 
1993 Toni Morrison (EEUU, 1931) 
1994- Kenzaburo Oe (Japón, 1935) 
1995- Seamus Heaney (Irlanda, 1939-2013)
1996- Wislawa Szymborska (Polonia, 1923-2012) 
1997- Dario Fo (Italia, 1926) 
1998- José Saramago (Portugal, 1922-2010) 
1999- Gunter Grass (Alemania, 1927) 
2000- Gao Xingjian (China, 1940) 
2001- V.S.Naipaul (Gran Bretaña, 1932)
2002- Imre Kertesz (Hungría, 1929) 
2003- J.M.Coetzee (Sudáfrica, 1940) 
2004- Elfriede Jelinek (Austria, 1946) 
2005- Harold Pinter (Gran Bretaña, 1930-2008) 
2006- Orhan Pamuk (Turquía, 1952) 
2007- Doris Lessing (Gran Bretaña, 1919-2013)
2008- Jean-Marie Gustave Le Clézio (Francia, 1940) 
2009- Herta Müller (Alemania, 1953) 
2010- Mario Vargas Llosa (Perú, 1936)
2011- Tomas Tranströmer (Suecia, 1931) 
2012- Mo Yan (China, 1955)
2013- Alice Munro (Canadá, 1931)
2014- Patrick Modiano (Francia, 1945) 

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Patrick MODIANO, premio Nobel de Literatura 2014
Por Alberto GORDO

La Academia Sueca vuelve a premiar a un escritor francés seis años después de que obtuviera el galardón J. M. G. Le CLÉZIO.

La Academia Sueca ha decidido entregar este jueves el Premio Nobel de Literatura 2014 al escritor francés Patrick Modiano, autor de obras comoDora Bruner o El café de la juventud perdida y, sobre todo, si hablamos de imprescindibles, de la recientemente recuperada por Anagrama Trilogía de la ocupación, que recoge sus tres primeras novelas: El lugar de la estrella, La ronda nocturna y Los paseos de circunvalación. El jurado reconoció, en su obra, "el arte de la memoria con la que ha evocado los más inasibles destinos humanos y descubierto el mundo de la ocupación". 

Modiano no figuraba en los primeros puestos de las quinielas para este Nobel, sobre todo porque en 2008 lo obtuvo otro francés: J. M. G. Le Clézio. Sin embargo, la profundidad de su mirada, su compromiso con temas como la búsqueda de la identidad, el pasado y la memoria, y el tono tan personal y rico de sus historias -ese trazo difuso que no muestra del todo si lo que dice es real, o imaginado, o una imagen borrosa deformada por la niebla del recuerdo-, todo eso hacía de él un candidato propicio por méritos estrictamente literarios. En sus grandes obras, Modiano centró la mirada en el pasado de su país, sobre todo en el París ocupado. Lo ha destacado el jurado. Sin embargo, como él mismo suele decir, sus novelas no buscan el rigor histórico, más bien son la búsqueda de un recuerdo que no necesita ser vivido, un recuerdo que está porque forma parte de nosotros y de nuestra identidad. Esa es su búsqueda, con todo lo que tiene, luego, de pérdida y vagabundeo por las calles de París. 

Porque dice Modiano que París, para él, siempre ha sido algo interior e intemporal, como un latido. Y ahí es donde vuelve con su última novela publicada en España, La Hierba de las noches (Anagrama); a su territorio más reconocible, al París de su primera juventud, de los años sesenta. “Una novela compleja, una historia que corta la realidad con una perspectiva nueva, y escrita con talento verbal (...) La memoria juega un papel esencial en el texto, pero no del tipo proustiano donde la sensualidad de los recuerdos deshojan la flor del pasado, sino la de un personaje que tiene que reconstruir el ayer a base de retazos de recuerdos, muchos difuminados por el olvido, de los apuntes hechos en unas agendas de las conversaciones mantenidas hace treinta años y de detallados informes policiales”, escribió Germán Gullón en El Cultural. El argumento, apenas esbozado, son las mismas calles de París, aunque en la superficie éste obedezca a una trama oculta -más propia de la novela negra- que había quedado enterrada en el olvido, y a una historia de amor pasado -pero recuperado a lo largo de la historia- entre el narrador, alter ego del propio Modiano, y la misteriosa Dannie, dotada del poder y el atractivo que solo otorgan el enigma y la inconcreción. La escritura, la geografía urbana, el paso del tiempo, el amor diluido en los años. De todo esto hay en las novelas del escritor francés y esto es lo que ha venido a reconocer la Academia Sueca.

Su editor en España, Jorge Herralde (este martes recibía la noticia del Premio Nacional de Narrativa a Rafael Chirbes), ha dicho, desde la Feria del Libro de Frankfurt, que la de Modiano "es una literatura muy personal, muy autobiográfica pero sin serlo directamente, sino a través de recuerdos y alusiones". Y lo ha definido como “un cartógrafo” del París ocupado. La editorial de Herralde está de enhorabuena: tenía ya previsto publicar otros tres títulos del nuevo Premio Nobel (Accidente nocturno, Libro de familia, y su último libro, Para que no pierdas en tu barrio), cuya obra, hasta ahora, ha llegado a España intermitentemente. 

Biografía y bibliografía

Hijo de padre judío italiano y de una actriz belga, Modiano nació en Boulogne-Billancourt, en 1945. Con su tercera novela, Los bulevares periféricos (1971), obtuvo el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa. Tres años antes había irrumpido en el campo literario con La Place de l'Étoile (1968), premio Roger Nimier y premio Fénéon. Más tarde ganaría el Premio Goncourt por Calle de las Tiendas Oscuras (1978), novela claramente autobiográfica en la que explora el tema del judaísmo durante y después de la segunda guerra mundial. Es autor además de, La ronda de noche (1969), Villa triste (1975), Una juventud (1981), El rincón de los niños (1989), Viaje de novios (1990), Las desconocidas (2001) y Joyita (2003). Ha escrito los guiones de los films, Lacombe Lucien (en colaboración con Louis Malle, 1974), película que aborda la cuestión del colaboracionismo durante la ocupación alemana de Francia, y Bon Voyage (2003), junto a Jean-Paul Rappeneau.


Articulo: http://www.elcultural.es 09/10/2014

Premio Nobel de Literatura 2014/ Patrick MODIANO

Premio Nobel de Literatura 2014 
Lectores de MODIANO vacían las librerías de París tras el Nobel

París.- "¡En una hora vendimos todo!": desde el anuncio del Nobel de literatura atribuido a Patrick Modiano, la librería del editor Gallimard que frecuenta habitualmente el escritor premiado exulta de satisfacción.

Bajo la luz de los proyectores del mundo entero, el tímido y reservado Modiano dedicó parte de la tarde del viernes a una entrevista con la radio France Culture.

La emisora le dedicará una edición especial durante toda la tarde del sábado, con entrevistas inéditas, testimonios, archivos y lecturas. 

En las librerías, los lectores entusiastas no se hicieron esperar. "Arrasaron desde el mismo jueves con todos los libros de Modiano, en formato grande o de bolsillo", dijo a la AFP uno de los libreros de Gallimard.

"Se llevaron todas las anteriores novelas de Modiano",  dijo. Pero Gallimard dispone en cambio de reservas suficientes de la última novela, "Para que no te pierdas en el barrio", publicada hace apenas unos días. 

La megalibrería Fnac también vende Modiano como pan caliente. "Hubo un efecto Nobel inmediato en las ventas", dijo un responsable.

Las librerías pusieron de inmediato la faja "Premio Nobel de literatura 2014" a cada ejemplar y Gallimard ordenó una reimpresión de 250.000 ejemplares de sus obras.

"Lo interesante es que este Nobel va a poner el foco sobre la obra de Patrick Modiano en el extranjero, donde es muy poco conocido. Y a través de sus novelas ayudará a hacer conocer mejor Francia y París", comentó el librero.

Articulo: http://www.eluniversal.com 10/10/2014

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Premio Nobel de Literatura 2014 
Críticas de sus libros en El Cultural

La hierba de las noches
Patrick Modiano
Traducción de Mª Teresa Gallego, Anagrama. Barcelona, 2014. 168 páginas 14,90 euros. Ebook: 11,49 euros
Por Germán GULLÓN

Demasiados escritores actuales suenan a hueco, a falso, porque se quedan cortos de experiencias, de reflexión, de vida. Sus historias no manan de un pozo artesiano interior, simplemente fluyen de un grifo común. Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945), en cambio, es de los narradores que siempre ofrece una novela compleja, una historia que corta la realidad con una perspectiva nueva, y escrita con talento verbal. Sus personajes, como el protagonista y narrador de esta obra, son seres de ficción diseñados con la verdad de lo real. Se llama Jean, y de su mano conoceremos a un puñado de personas del París de los sesenta del siglo pasado, cuando Argelia luchaba por independizarse. Todo ello contado desde el presente.

La memoria juega un papel esencial en el texto, pero no del tipo proustiano donde la sensualidad de los recuerdos deshojan la flor del pasado, sino la de un personaje que tiene que reconstruir el ayer a base de retazos de recuerdos, muchos difuminados por el olvido, de los apuntes hechos en unas agendas de las conversaciones mantenidas hace treinta años y de detallados informes policiales. Quizás incluso tiene que echar mano de mapas, de guías turísticas, para asegurarse de que al menos la geografía urbana de París donde se sitúan los recuerdos es la verdadera. Curiosamente, Jean, que se dedica a estudiar la vida intelectual de fines del setecientos y comienzos del ochocientos, se da cuenta de que sus datos, los recogidos en los documentos de aquella época, poseen mayor solidez que los proveídos por la memoria de su propia vida.

Resultan sumamente borrosos los recuerdos de su relación con Dannie, su viejo amor. Una mujer enigmática, que el recuerdo devuelve reflejada con una atractiva inconcreción. Lo cual ofrece una pista importante sobre esa paradoja que vivimos a diario: el pasado, el contado en los libros de historia, parece más fiable que el presente vital. Una verdad incierta, pero necesaria para mantener los misterios de la vida bajo control, asumibles. Jean, pues, pasea por París y recuerda cómo era la ciudad, donde los nuevos edificios han borrado los antiguos o las calles variaron su trazado, mientras busca averiguar la verdadera identidad de su desaparecida amiga Dannie. 

Poco a poco, los recuerdos hilan una trama de novela negra. Los amigos de Dannie, con quienes se reunía en el café de un hotel, aparecen como seres misteriosos. La confesión de un amigo de origen marroquí, casado, amante ocasional de Dannie, le reveló que la joven usaba un carné de identidad falso, donde figura el nombre de la mujer del marroquí. También recuerda que la policía le interrogó sobre su relación con Dannie y sus amigos, todos ellos relacionados con la Francia colonial africana. Jean anda perdido, pues su relación con ese grupo de conspiradores fue de hola y adiós, aunque sí sabe que su amiga guardaba secretos inconfesables, relacionados quizás con que a veces aparecía de madrugada en su casa. ¿Para ocultarse?, ¿había cometido ella algún crimen? Tampoco le importa demasiado. 

Así pues, el protagonista se ve mezclado en un asunto sin tener parte en el mismo. Entra en las brumas del pasado, donde los hechos, el trato de Dannie con los conspiradores, con el marroquí, su cuestionable estatus de estudiante en la universidad, todo ello permanece en el lado oscuro, inexplicable de la realidad. Recordamos así aquella imagen de Borges, de cómo trenzamos la realidad con arena, que se escapa de nuestras manos apenas la tocamos. Darle forma a la vida, a los recuerdos supone siempre un acto complicado, a no ser que vayamos al puro dato, la dirección de la casa donde vivimos, pero el resto queda inconcreto.

La traductora del texto, María Teresa Gallego Urrutia, merece una mención especial por la riqueza expresiva, verbal y sintáctica, con la que ha realizado su labor. 

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Un circo pasa
Patrick Modiano
Traducción: A. Elvira Rodríguez. Ed. Cabaret Voltaire, 2013. 173 páginas, 17'95 euros
Por Jacinta CREMADES

Siempre es un valor seguro publicar a Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945).Un circo pasa, la novela breve que sale por primera vez en España, no es, ni mucho menos, su obra más reciente.

Data de 1992. Modiano, uno de los grandes autores franceses actuales, ha obtenido los premios más importantes de su país: el Goncourt, el de la Académie Française, el Nacional de las Letras. Desde La Place de l'Étoile, su primera novela, publicada hace unos 35 años, cautiva a la crítica y a los lectores de una misma manera, su universo no cambia. El estilo es constante, la voz narrativa enigmática, los recuerdos escurridizos, los tiempos indefinidos.

En Un circo pasa, un joven de 18 años conoce a una chica de 21 a raíz de un interrogatorio policiaco. El chico tiene un apartamento en París, vive con un amigo de su padre y a las pocas horas de conocer a la mujer, ésta se instala con él y viven una historia de amor inconfesable. Para que nadie rompa el hechizo, se presentan como hermanos. Y ellos no se confiesan ni su edad, ni su nombre. 

Como en los demás textos de Modiano, los personajes apenas se dibujan, se reúnen en bares, en cabarets, y entre ellos lo no-dicho tiene más peso que lo que muestran. Seres que, más que construirse, consiguen destruirse a medida que avanza la novela hasta convertirse en unas sombras: “Hoy, cuando intento recordar aquella noche, veo dos siluetas con un perro subiendo por la avenida”, dice el narrador, hablando de sí mismo. Al final de la novela no se sabe gran cosa ni del interrogatorio, ni de los sospechosos, ni siquiera de la historia. Pero se tiene una clara imagen de la fragilidad de la vida, la construcción del destino y el peso de los recuerdos.

La voz de este escritor, el estilo de su discurso, la musicalidad narrativa, quedan impregnados en la piel del lector. ¿Novela policíaca? Un circo pasaempieza con un interrogatorio. ¿Novela de memoria? El personaje busca sus recuerdos sin hallarlos. Sin embargo, en esta novela, París deja de ser la ciudad propicia a los recuerdos y se convierte para los personajes en una cárcel de la que deberán escapar. 

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Flores de ruina. Perro de primavera
Patrick Modiano
Traducción de Gabriel Hormaechea. El Aleph, 2012. 188 pp, 18 euros
Por Jacinta CREMADES

Desde hace unos años, la obra del escritor francés Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) tiene en España una muy buena acogida. En Francia encabeza la lista de escritores con gran prestigio. Ganador de los premios más importantes en Francia, como El Gran Premio de Novela de la Academia Francesa (1972) y el Goncourt (1978), el universo poético de Modiano no sigue ninguna escuela sino un movimiento interior, el de la memoria del propio narrador a través de sus recuerdos. 

Los relatos que ahora se publican, Flores de ruina y Perro de primavera, fueron escritos, respectivamente, en 1991 y 1993. Flores de ruina empieza con la historia del suicidio de una pareja en su apartamento parisino, el 24 de abril de 1933. Se supo que esa noche habían conocido a dos mujeres y dos hombres en una sala de baile, y terminaron la velada en una casa con un ascensor rojo. Después de treinta años, el narrador retoma los hechos y se interroga sobre esta historia cuyos protagonistas se cruzan en su vida. Flores de ruina se enlaza con la siguiente historia por un perro que compra el narrador en una tienda de animales. Perro de Primavera se desarrolla en la primavera de 1964 y en la primavera de 1992. El narrador se hace amigo de Francis Jansen, un fotógrafo que abandona París para irse a vivir a México pero que antes debe ordenar las fotografías que ha tomado durante su vida. Del mismo modo que ocurre en el relato anterior, el narrador constata que a lo largo de su vida se ha cruzado en algún momento con los personajes que aparecen en las fotografías. 

Aunque un intervalo de dos años separa los dos textos, ambos giran en torno a los temas esenciales de su autor: la memoria, el paso del tiempo, París y la Ocupación Nazi que -extrañamente- Modiano no vivió pero vuelve en sus escritos como un verdadero leitmotiv a través de los recuerdos de sus padres. En esto, Flores de ruina y Perro de primavera, son dos relatos, o nouvelles, en los que encontramos los elementos fundamentales para entender la obra de Modiano y su particular estilo narrativo. El tiempo no existe, los saltos de un año a otro ocurren en una misma frase, se superpone el sueño a la realidad. Los personajes se conocen a través de fragmentos, fantasmas, frases sueltas, o son pretextos para evocar momentos y lugares. 

Ambas obras bucean en el pasado del narrador y perfilan un autorretrato del futuro escritor. Este narrador -que no es otro que el propio Modiano-, con aires de huérfano, se muestra en las dos nouvelles como un “andador” empedernido de un París fugitivo, que no solo le conduce de un punto a otro sino que le lleva por los entresijos de su memoria. Una tela de araña parecida a las calles de París, que se asemeja a las fotos en la memoria, como una polaroid.

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El horizonte
Patrick Modiano
Traducción de Mª T. Gallego. Anagrama. Barcelona, 2010. 159 páginas, 15 euros
Por Jacinta CREMADES

La vida de Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) ha estado siempre dedicada a la literatura. Publicó su primera novela, El lugar de la estrella, en Gallimard, en 1968, tras haber leído su manuscrito a Raymond Queneau, que había sido su profesor de Geometría en el Liceo Henry IV.

Su encuentro con Queneau, miembro fundador del Oulipo y autor de Zazie en el metro, fue crucial para su posterior carrera literaria. En 1972, Modiano ganó el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y cuatro años más tarde, el Goncourt. Sus novelas, ambientadas en su mayoría en el París de la Invasión alemana, se esperan siempre con mucho interés en Francia. Autor de una veintena de libros, Modiano es considerado uno de los grandes, junto a Quignard, Echenoz, Michon y el nobel Le Clézio. 

Como una obra en serie, los libros de Modiano se parecen los unos a los otros. Una obra en su conjunto escrita a trozos, fragmentada, que se construye poco a poco, con recuerdos deshilachados, inventados o vividos. En eso recuerda a Marcel Proust cuyas novelas son partes de un mismo libro. El estilo de Modiano se reconoce desde la primera frase, envuelve al lector a través de su musicalidad, lo arrastra en las espirales del tiempo. De ahí el adjetivo ya común en francés de “modianesco”. Así es también su última novela, El horizonte, que vuelve a sumergirnos en la mente de un narrador que recuerda su existencia a modo de rompecabezas. Jean Bosmans nacido el mismo año que el escritor, piensa en ciertos episodios de su juventud, inconexos y a veces sin sentido que le pondrán cara a cara con seres sin nombre y encuentros fugitivos. Lo que busca Bosmans es recordar a una mujer, Margaret Le Coz, fantasma como las demás mujeres misteriosas evocadas en sus novelas anteriores. Ahora Bosmans y Margaret se parecen, se hacen cómplices y se ayudan a desaparecer mutuamente ante Boyaval, un personaje que amenaza a los amantes. Hasta que la pareja se diluye como esos primeros amores sin historia ni futuro. Después de su separación, 40 años más tarde, Bosmans la buscará.

Por primera vez una novela de Modiano no se queda en las fronteras de un pasado sino que, como nos dice desde el título, abre ventanas hacia el horizonte. Después de su separación, Bosmans busca a Margaret en diferentes ciudades con la esperanza de encontrarla y la convicción de que esa mujer es con la que quiere estar. El horizonte es una variación de la obra de Modiano y aunque contenga su particular melancolía, se aprecia en ella algo diferente y prometedor. Una gran novela. 

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Villa Triste
Patrick Modiano
Trad. Mª Teresa Gallego. Anagrama. Barcelona, 2009. 192 páginas, 15 euros
Por Darío VILLANUEVA

Esta novela es dos años anterior a Livret de famille que Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) abría, en 1977, con un lema de René Char: “Vivre, c'est s'obstiner à achever un souvenir”.

Esa obstinación por culminar un recuerdo parece dar también sentido a la vida del protagonista en su intento de rehacer la memoria de su idilio con una prometedora actriz de cine ambientado en una ciudad termal de la Alta Saboya, frontera con Suiza. El narrador se refugia ahí como primer paso hacia la deserción de una posible guerra en Argelia. Pero no es menor el interés que le anima por reconstruir los últimos momentos de otro personaje de prometedora factura, René Meinthe, un médico homosexual y provocador que acabará suicidándose en la Villa Triste doce años después de aquel verano de vino y rosas.

Pero amén del lema de Char, resulta esclarecedora de los propósitos de Modiano la elección de otra cita de Dylan Thomas: “¿Y tú quién eres, veedor de sombras?”. Porque en esta novela evocativa no se culmina ni remata ninguno de los recuerdos evocados. Al contrario, lo que la caracteriza es la indefinición, la nebulosa, las lagunas, ausencias y vacíos que el texto nos ofrece -valga la paradoja: ofrecer lo que se hurta- gracias al ejercicio, brillante por parte de Modiano, de esa otra figura narrativa que es la elipsis.

La primera sombra que anida en estas páginas es la del propio narrador, cuya identidad es totalmente ficticia. Se presenta como un enigmático joven ruso blanco, de apellido georgiano: Victor Chmara. La ambigöedad con que comunica a su amante Yvonne algunos datos inconexos acerca de su padre es similar a la que ella esgrime a propósito del suyo. En una de las secuencias más recias, que hablan del buen oficio de Modiano, cuando la pareja visita al tío paterno de la actriz el enigma no se resuelve, ni mucho menos, y Victor, acosado por las preguntas de su anfitrión, revela por vez primera su entrega a la escritura, luego ratificada cuando sueña con viajar a América con su amante para convertirse allí en “un escritor judío”. A dichas elipsis hay que añadir, en aras de la sorprendente indefinición de esta novela, los resúmenes con que se sustancian los eslabones determinantes de la historia contada. El proceso de enamoramiento entre Victor e Yvonne se da por sobreentendido, y su cohabitación inmediata en el hotel L’Hermitage no da lugar ni a una sola descripción erótica. 

La frialdad con que se va desgranando la historia es tan intensa que nos hace pensar, más que en un defecto, en un efecto cuya pertinencia se nos escapa, y se percibe también, todavía con mayor fuerza, cuando Ivonne deja plantado a Victor y se queda con otro personaje característico, un maduro casanova. Esa desgana narrativa permite que la descripción de una orgía en su casa bien pudiese ser presentada sin sobresalto alguno como comentario de texto en las pruebas de selectividad. 

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Calle de las Tiendas Oscuras
Patrick Modiano
Trad. M. T. Gallego Urrutia. Anagrama, 2009. 233 páginas, 17 euros
Por Jacinta CREMADES

Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) es uno de los escritores franceses más célebres hoy en día. Autor de más de treinta novelas, entre las que destacan La Plaza de la Estrella (1968), Villa triste(1975), Viaje de novios(1990), Un pedigrí (2004) oEn el café de la juventud perdida (2007), con poco más de 30 años conquistó el premio Goncourt por Calle de las Tiendas Oscuras(1978), su sexta y más conocida novela, inédita hasta hoy en España aunque no en español, pues existía una versión, con otro título, publicada en Venezuela. 

En Calle de las Tiendas Oscuras Guy Roland, un detective amnésico, se verá obligado a buscar sus propias huellas a través del pasado de unos emigrantes rusos que le conducirán a los años de la Ocupación alemana, durante la Segunda Guerra Mundial. Obra topográfica, la novela recorre un París de nombres, calles, edificios y personajes, pues el detective seguirá los pasos de un tal Pedro McEvoy, con quien no le quedará más remedio que identificarse, de París hasta Roma, pasando por Nueva York. 

La obsesión de la búsqueda, la necesidad de identificarse con alguien real de carne y hueso, es un tema esencial en la obra del escritor, ya que sus personajes se mueven siempre tras las huellas de otro ser que les ayude a comprenderse a sí mismos. Sin embargo, entre dudas e incertidumbres, en la obra de Modiano nunca acaba por resolverse esa búsqueda, y como si de una torre de naipes se tratara, la realidad parece frágil, siempre a punto de desmoronarse. 

El estilo sobrio de Modiano confiere a su novela un ambiente misterioso. Toda su obra literaria se concentra en la evocación de la Ocupación alemana, ese momento histórico sin precedentes en la historia de Francia y cuya clave quizá se halle en su novela autobiográfica, Un pedigrí. El abandono de unos padres que se conocieron en los años 40 en París y que vivieron en la semiclandestinidad, la falta de núcleo familiar y la muerte temprana de su hermano son circunstancias clave para entender las obsesiones del escritor. Perdido entre historias de secretismo y un pasado judío, Modiano se refugia también en esta novela en el pasado para intentar reconstruir su propia identidad. 

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Un pedigrí
Patrick Modiano
Trad. M. T. Gallego Urrutia. Anagrama, 2008. 136 pp.12 e.
Por Jacinta CREMADES

Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) es considerado uno de los mejores escritores franceses contemporáneos.

Autor de obras tan célebres como La ronda de noche, La calle de las tiendas oscuras (con la que conquistó el premio Goncourt en 1978) y Dora Bruder, su narrativa no sigue ningún canon ni se somete a los caprichos de ninguna escuela. Modiano se apoya sobre todo en su experiencia personal. Quizá por eso, puebla también sus libros de personajes sin pasado ni futuro, envueltos en una atmósfera melancólica.

Ahora se publica en España Un pedigrí, una novela autobiográfica en la que se encuentran algunos de sus temas más queridos: el París de las calles oscuras por el que el autor deambula infatigable al encuentro de la inspiración; la ocupación nazi, el colaboracionismo, el mundo de la clandestinidad...

Sin una auténtica estructura narrativa, Un pedigrí hila algunos episodios de la infancia de Modiano de forma cronológica. Y, sin embargo, a pesar de ser una novela autobiográfica, el tono no puede ser más neutro, porque, como dice el porpio escritor, “más de cuarenta años han pasado y todo esto ya pertenece a otra vida”. Por eso, desde su mismo nacimiento hasta la publicación de su primera novela, Un pedigrí es una suma de recuerdos, detalles y anécdotas, de lo que le contaron, de lo que averiguó sobre su pasado y el de sus padres, “dos mariposas extraviadas e inconscientes en una ciudad sin mirada” (pág. 20), a los que, a pesar de su despreocupación y su deseo de mantenerle lo más lejos posible de sus existencias, el autor no guarda rencor. De internado en internado, del piso de su madre al de su padre (que vive con otra mujer), Modiano irá forjando en la soledad al escritor que hoy conocemos.

Quizá sea por el estilo directo de su Modiano, por la indiferencia con la que narra estos fragmentos rescatados de su infancia o quizá por los rostros indefinidos de los personajes fantasmas que atraviesan las líneas de este libro, pero lo cierto es que esta pequeña novela resulta de una gran belleza. Y a través de palabras heladas se descubre una búsqueda incesante de ese padre que se esconde tras pseudónimos, por el que se siente abandonado, y del que no conseguirá descubrir nada, sólo sombras y dolor.

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Las desconocidas
Patrick Modiano
Traducción de Alberto Conde. Debate. Barcelona, 2001. 124 páginas, 2.500 pesetas
Por Darío VILLANUEVA

Este libro de Patrick Modiano resulta tan característico de su modo de hacer como menor es su tono de obra a medio camino entre colección de relatos y novela fragmentaria. Es un cierto tour de force minimalista y posmoderno.

Este último libro de Patrick Modiano resulta tan característico de su modo de hacer como menor es su tono de obra a medio camino entre colección de relatos y novela fragmentaria, que encierra en su proyecto, no obstante, un cierto tour de force minimalista y posmoderno.

Las desconocidas viene a ser la suma de tres novelas cortas independientes en cuanto a sus personajes, pero unificadas por su forma, su temática y las referencias comunes a un espacio,París, y un tiempo, la Francia de los primeros años sesenta. Que el autor jugaba con semejantes factores de integración para lograr un texto unitario lo acredita que cada una de las partes no lleve título, sino que se amparen bajo el que identifica a todo el volumen y califica a las tres protagonistas, sendas adolescentes que nos cuentan sus trances de iniciación anodina y desesperanzada. En ello hay algo, ciertamente, de reto que el autor se plantea a sí mismo: el autobiografismo radical de los tres relatos significa lo mismo que la recreación verosímil de tres personalidades femeninas, muy en la línea de lo que los vientos editoriales demandan en toda Europa últimamente. Tour de force en cuanto que a las numerosas novelas de escritoras, los novelistas reaccionan con algo que siempre estuvo a su alcance, la elección de personajes y planteamientos femeninos. Otra cosa de más enjundia es lo que Modiano aborda aquí por triplicado: el relato de tres muchachas contado por ellas mismas, y con una dimensión retrospectiva que el texto no oculta, pues entre lo vivido y lo narrado media una distancia temporal de tres decenios, cuando menos.

Esa retrospección, que envuelve de nostalgia el relato, es otro rasgo que las narradoras comparten con el escritor. Las tres participan de aquel lema de René Char que Modiano escogió para su novela de 1977 Livret de famille: “Vivre, c’est s’obstiner à achever un souvenir”. Al recordar sus respectivos episodios adolescentes están cumpliendo ese designio, que hace de la vida una obstinación por culminar un recuerdo. Un recuerdo solo, pues las dimensiones de sus relatos dan para poco más. Cuando la protagonista de esta segunda historia de Las desconocidas recupera las pertenencias de su padre, un antiguo maquis definido como “calavera” al que no llegó a conocer, entre las cuales está una pistola que servirá para dar cierre al episodio, encuentra escasos libros, y con ellos una antología de poetas del XIX en el que hay dos versos subrayados: “Me acuerdo/de los viejos días...”.

Los viejos días que Modiano, nacido en 1945, intenta recuperar a través de la visión y la voz de sus tres personajes femeninos coinciden con los de su propia adolescencia, los años de la guerra de Argelia y la melodía “White shade of pale”, la época de un especial spleen en que el sinsentido de los existencialismos venía a justificar, desde la filosofía, la sensibilidad de las quinceañeras hurañas, desentendidas de sus padres, seducidas en la provincia por el gran mito de París, y al tiempo necesitadas de algún afecto, de alguna quimera y de algún amparo. En la última de las historias, ese bálsamo llega por la adhesión pasiva a una secta seudofilosófica por parte de la protagonista, que se percata de repente “para gran vergöenza mía [...] de que jamás me había preguntado sobre el sentido de la vida. Me conformaba con vivir al día persiguiendo a menudo el placer (pág. 107). La narradora de la primera historia confiesa muy pronto que su vida sería “una fuga sin fin”, y su escapada de Lyon a París la introduce en un círculo en el que conocerá a un “desconocido que se ocultaba bajo la identidad de otro” (pág 27) y que acabará muerto o encarcelado haciendo de ella “una rubia no identificada”. 

Mención aparte merece la historia central. En este caso la narradora no da el salto de su provincia natal a París, aunque esté siempre en su mente. Es la más explícita en lo que se refiere al trauma de un padre prematuramente perdido cuya memoria intenta reconstruir y de una madre que la ofende con su olvido, y también lo es en cuanto al sexo como referencia o móvil de la acción, que concluirá trágicamente. La protagonista es aquí la más activa y madura de las tres, pese a ser la más joven. 

Modiano en español

Villa triste, 1976.
Los bulevares periféricos, 1977.
Con el título de Los bulevares de la circunvalación, integrada en Trilogía de la Ocupación, 2012.
La ronda de noche, 1979,
integrada enTrilogía de la Ocupación,
Calle de las tiendas oscuras, 2009.
El libro de familia, 1982.
Una juventud, 1983.
Tan buenos chicos, 1985.
El lugar de la Estrella, 1989.
Integrada enTrilogía de la Ocupación, 2012
Domingos de agosto, 1989.
Exculpación, 1989.
El rincón de los niños, 1990
Viaje de novios, 1991.
Más allá del olvido, 1997.
Dora Bruder, 1999.
Los mundos de Catalina, 2001.
Las desconocidas, 2001.
Joyita, 2003.
Un pedigrí, 2007.
En el café de la juventud perdida, 2008.
El horizonte, 2010
Barrió perdido, 2012
Flores de ruina y Perro de primavera, 2012.
Un circo pasa, 2013.
La hierba de las noches, 2014.


Articulos: http://www.elcultural.es 09/10/2014

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